Las grutas de Longmen, en Henan

27 de enero de 2012 por Paco Almádena · Asia, China, Cultura, Curiosidades, Patrimonio de la Humanidad, Religión, Turismo, Viajes

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Algunas de los nichos y grutas de la colina de Longmen. Foto de James Jin, Wikimedia Commons.

Las grutas de Longmen son un conjunto de más de 2.000 cuevas excavadas en un promontorio rocoso —el monte de Longmen— situado a 12 km de la ciudad china de Henan, a las orillas del río Yi —para entendernos un poco, el Yi es uno de los principales afluentes del río Amarillo. Estas cuevas eran un centro religioso budista tan importante que en ellas hay talladas y dibujadas en torno a 100.000 imágenes de Buda —un trabajo de chinos, sin duda. También se cuentan un total de 40 pagodas, lo que quizá constituya la mayor concentración de pagodas por metro cuadrado del mundo. Todos estos nichos y grutas se excavaron a lo largo de siglos y siglos de creencias budistas, ya que se comenzaron a construir en el periodo del reino de Wei (184-283) y continuaron hasta más o menos el fin de la dinastía Tang (618-907), aunque a lo largo de los siglos se han ido excavando algunas nuevas grutas —eso sí, muy pocas con respecto a los periodos Wei y Tang. En la actualidad, estas grutas y sus contenidos religiosos se encuentran en un buen estado de conservación y, por este motivo, fueron incluidas en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2000, bajo al denominación genérica de «Grutas de Longmen». El principal argumento de la Unesco para declararlo patrimonio es que «el elevado nivel cultural y la sofisticada sociedad de la China de la dinastía Tang están condensados en las excepcionales tallas de piedra de las Grutas de Longmen».

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La gruta de Buda Vaicorana de Longmen. Foto de WikiLaurent, Wikimedia Commons.

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La estatua de Buda Vaicorana tiene 17 metros de altura. Foto de Alex Kwok, Wikimedia Commons.

Hay cinco grutas principales en Longmen. Todas presentan hitos realmente espectaculares, como la gruta de los Diez Mil Budas (Wan-fo-tung), cuyo nombre es bastante explícito respecto de su propio valor religioso, histórico y arqueológico: la gran cantidad de tallas de Buda que alberga presentan una imagen sobrecogedora de la gruta y, por eso mismo, espectacular. Las otras cuatro grutas más relevantes son:

  • La gruta de Fengxian, que es la mayor de todas y se encuentra en la cima del promontorio de Longmen. Alberga una estatua del buda Vaicorana, de casi 20 metros de altura, y dos estatuas de dos importantes discípulos de Buda, Casiapa y Ananda.
  • Las tres grutas de Binyang, que tardaron más de un siglo en construirse —sólo la construcción de la gruta principal se prolongó durante 23 años—. Las más grandes de las tres son Binyangzhong, Binyangnan.
  • La gruta de Guyang, que es la más antigua, y alberga unas 600 inscripciones. Se encuentra en la parte central de la cara occidental del promontorio de Longmen.
  • La gruta de los Remedios Médicos (Yaofangdong), que contiene decenas de inscripciones con recetas médicas para diferentes males y enfermedades, desde un simple resfriado hasta otras relacionadas con trastornos mentales. Es como un vademécum.

Otras grutas de menor importancia son las de Huangfugong, Qianxisi y Laolong —también conocida como la gruta del Viejo Dragón.

Además de todas las grutas y nichos que se ubican en el promontorio rocoso de Longmen existen cerca varios templos budistas. Resultan interesantes el de Xiangshan, el templo del Jardín de Bai —que está rodeado de bosque bajo y algunos cipreses— y la tumba del poeta Bai Juyi, que vivió durante la dinastía Tang, a caballo entre los siglos VIII y IX.

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Cintra y el Romanticismo, un matrimonio bicentenario

24 de enero de 2012 por Paco Almádena · Cultura, Europa, Historia, Naturaleza, Patrimonio de la Humanidad, Portugal, Portugal, Turismo, Turismo Rural, Viajes

En las últimas semanas hemos estado haciendo hincapié en lugares destacados sobre todo por su valor histórico, como han sido las cuatro entradas sobre las fortalezas españolas por el mundo, que recogen dos docenas de fuertes españoles diseminados por todo el globo terráqueo. Hoy queremos descubrir una ciudad portuguesa, muy importante por su patrimonio histórico, pero también por su carácter turístico: Cintra —los lusitanos la llaman Sintra—, a poco más de 30 km por carretera desde la capital de Portugal. Esta ciudad portuguesa desarrolló a lo largo del siglo XIX un estilo arquitectónico único, con numerosos edificios que pueden contarse entre los mayores exponentes del estilo romántico. Ese precioso matrimonio que unió a Cintra con el Romanticismo va camino de cumplir 200 años de existencia.

El paisaje cultural de Cintra y las montañas adyacentes supusieron el primer planteamiento de un entorno romántico en toda Europa y constituyeron un logro de tal magnitud que la Unesco afirma que «tuvieron una influencia decisiva sobre sitios similares desarrollados en Europa». Sí, en 1995 la Unesco declaró este precioso pueblo portugués Patrimonio de la Humanidad, con la denominación de «Paisaje Cultural de Sintra», en alusión no solo a su preciosa arquitectura, sino también la bien conservada naturaleza de sus alrededores.

Sintra con respecto a Lisboa

Localización de Sintra en Portugal (Google maps).

El cerebro de esta nueva concepción del entorno fue el rey Fernando II de Portugal —apodado con justicia «El Artista»—, que comenzó a materializar sus ideas con la reforma y reconstrucción de un antiguo monasterio deteriorado por el brutal terremoto de 1755 para convertirlo en la guinda del pastel de Cintra: el Palacio de la Peña (Palácio da Pena, en portugués). El principal logro arquitectónico de este palacio y causa principal de la admiración de los turistas es la armonización y actualización de diferentes estilos cultivados en Portugal a lo largo de los siglos: el gótico, el manuelino, el islámico, el renacentista y, en algún aspecto, el estilo arquitectónico colonial. Doce años se emplearon en construir esta maravilla, única en el mundo, que recoge influencias tan variadas y complejas técnicamente. Tradicionalmente, este palacio se divide en cuatro áreas: el monasterio restaurado, la zona palaciega, el patio de los arcos de estilo morisco y las murallas exteriores.

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Aérea del Palacio de la Peña. Foto de IPPAR, Wikimedia Commons.

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Perfil del palacio. Foto de Tania Fonseca, Wikimedia Commons.

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Elementos moriscos del palacio. Foto de Paconi, Wikimedia Commons.

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Murallas y jardines exteriores. Foto de Mpires, Wikimedia Commons.

Aunque el Palacio de la Peña puede considerarse como el máximo exponente de la denominación «Paisaje cultural de Cintra», existen al menos otras siete construcciones que responden a los mismos criterios arquitectónicos y son también interesantes hitos arquitectónicos. El principal es el Castillo de los Moros (Castelo dos Mouros, en portugués, aunque su origen en prerromano), también conocido como el Castillo de Cintra. Otro de los lugares más interesantes es el Palacio o Quinta de la Regaleira, que se ubica en el casco histórico de la localidad de Cintra, y que tiene un cierto aire esotérico y de intriga debido a los motivos relacionados con asociaciones históricas oscuras como los alquimistas, los templarios y los masones, a las que podría haber pertenecido el primer propietario, el misterioso Carvalho Monteiro.

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Aspecto tenebroso el de la Quinta de Regaleira. Foto de Lusitana, Wikimedia Commons.

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Uno de los lienzos del Castillo de los Moros de Cintra. Foto de FlickreviewR, Wikimedia Commons.

También se encuentran entre las construcciones románticas de Sintra el Palacio Nacional de Sintra, el Palacio de Seteais, el Palacio de Monserrate, el Convento de los Capuchinos y el Palacio Real de Queluz. Este último fue una de las principales residencias de la familia real de Portugal hasta su exilio definitivo en 1932. Muy visitado es también el Palacio de Monserrate, ubicado a la cima de un repecho que destaca por sus líneas exóticas de origen mogol, un rasgo muy propio del arte romántico y modernista. No se puede negar que la región de Cintra sería idónea para rodar las típicas películas de misterio y terror, con barrocos palacios decadentes sumergidos en una impenetrable neblina, una extraña y algo exótica naturaleza y un ambiente nocturno propio de la literatura que daba forma a la corriente romántica, esa literatura que encuentra a su mejor representante en el estadounidense Edgar Allan Poe. En fin, Cintra se puede definir como una región romántica hasta la médula.

La naturaleza de Cintra y los alrededores

La Unesco comprende las zonas naturales próximas a Cintra dentro de la denominación de paisaje cultural de Cintra, por lo que tanto el Parque Natural de Cintra-Cascaes (Sintra-Cascais, en portugués) como la Sierra de Cintra (Serra de Sintra, en portugués) se incluyen en dicha denominación.

El Parque Natural de Sintra-Cascai es uno de los 13 parques naturales de Portugal. Su superficie de unos 145 km² comprende todo el territorio que va desde la localidad de Sintra, en las últimas estribaciones de la Sierra de Cintra, hasta la costa de la región de Lisboa/Estorial, donde se encuentran la playa de Guincho y el cabo da Roca, y donde se alternan los acantilados con las playas. Por otra parte, existen jardines preciosos como el Parque de Pena.

Aunque hay una zona agrícola y otra agreste, ambas tienen una gran belleza, distinta, pero gran belleza. La parte más agreste conserva un bosque considerado como muy primitivo en el que hay arces y robles centenarios, junto a una flora más estándar como los pinos de costa, los álamos o las acacias. Por supuesto la fauna es también rica, con varias especies de rapaces, tanto diurnas —halcones— como nocturnas —búhos—, así como diversas aves marinas —gaviotas, etc. Por supuesto estas partes naturales son muy turísticas, lo que no ha impedido su buena conservación. Por tanto, Cintra y el Parque Natural de Cintra-Cascaes son como los ingredientes de un mismo paquete turístico.

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Los acantilados del Cabo de la Roca se encuentran en el Parque Natural de Sintra-Cascais. Foto de Husond, Wikimedia Commons.

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Cintra se localiza bastante cerca del Atlántico y da acceso a interesantes playas como la de Guincho. Foto de Husond, Wikimedia Commons.

Se pueden encontrar hoteles de 4 estrellas en Cintra desde 35 euros por persona la noche, con desayuno incluido. Precios muy razonables.

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Fortalezas españolas en América (parte II)

20 de enero de 2012 por Paco Almádena · América, Canadá, Chile, Colombia, España, Historia, México, Perú, Turismo, Venezuela, Viajes

La última entrega de la serie «Fortalezas españolas por el mundo» recoge algunos de los castillos españoles más importantes en el sur del Caribe (Colombia y Venezuela), y también de la costa del Pacífico. Quizá el castillo con la historia más heroica de América sea el castillo de San Felipe de Barajas, en Cartagena de Indias, que sirvió para vencer a 26.000 ingleses al mando del almirante Vernon con la oposición de tan sólo 3.500 soldados españoles al mando del genial almirante Blas de Lezo y Olavarrieta. En el Pacífico había tres importantes zonas defensivas: el Castillo del Real Felipe, en Callao (Perú), que es la mayor fortaleza construida por los españoles en el Nuevo Mundo; los castillos de la desembocadura del Valdivia, que integraban el prácticamente inexpugnable sistema de fuertes de Valdivia, el cual mantuvo siempre a raya a otras potencias europeas en la zona –holandeses al mando de Hendrick Bower ocuparían Valdivia en 1643, pero no volverían a pisar esas latitudes pues en 1645 comienzan a construirse los fuertes–; y, por último, el castillo de San Diego, en Acapulco, México.

Fortalezas españolas en América (II):

Por tanto, las líneas defensivas españolas se distribuían en forma de V por las costas americanas, desde San Agustín, en Florida, hasta Acapulco, en México, aunque el fuerte español más septentrional fue el de San Miguel, en Vancouver (Canadá). Sin más preámbulos traemos el listado y descripción de otras seis relevantes fortalezas españolas en América:

Castillo de San Felipe de Barajas, en Cartagena de Indias, Colombia:

El castillo de San Felipe de Barajas empezó a construirse en 1536, aunque no se terminarían los trabajos hasta 1657, a causa de los diferentes asaltos de piratas ingleses y franceses a la ciudad. Pero el fuerte se enfrentaría a su propio destino en 1741, cuando apareció ante la bahía de Cartagena de Indias una flota de 186 navíos británicos y una fuerza de asalto de 26.000 soldados. Blas de Lezo, el almirante vasco encargado de la defensa del puerto del que partían los barcos cargados de metales preciosos a España, contaba con unos 3.500 soldados pero su brillante disposición táctica y las bazas estratégicas por las que apostó le dieron la victoria después de dos meses de asedio. Desde el castillo de San Felipe de Barajas, que está repleto de pasadizos, Lezo ordenó la salida de tropas que derrumbaron definitivamente las líneas británicas y con ese acto consiguió alejar a los ingleses de las colonias más de medio siglo. La fortaleza forma parte del «Puerto, fortalezas y conjunto monumental de Cartagena», desde 1984 una de las siete denominaciones del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en Colombia. Foto de Martin St-Amant, Wikimedia Commons.

Fuerte de San Carlos de Borromeo, en Isla Margarita, Venezuela:

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Destruida la primera fortificación hacia 1662 por obra de feroces piratas holandeses, el fuerte de San Carlos Borromeo comenzaría a reiniciarse en 1664 y concluiría en 1684. El castillo de San Carlos Borromeo se encuentra en la isla de Margarita, al norte de Venezuela, y su función era la de proteger la entrada a la bahía de Pampatar, por la que se accedía a la capital. El castillo jugó un cierto papel durante las guerras de independencia de Venezuela y allí estuvo encarcelada una de las próceres del movimiento: Luisa Cáceres de Arismendi. Foto de Wilfredor, Wikimedia Commons.

Castillo de San Sebastián de la Cruz, en Valdivia, Chile:

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El castillo de San Sebastián de la Cruz es el más importante del sistema defensivo costero conocido con el nombre Sistema de Fuertes de Valdivia, que está compuesto de 10 imponentes fuertes que defendían el sur de Chile y lo volvieron inexpugnable para las potencias europeas, abortando posibles intentos de colonización. El castillo de San Sebastián de la Cruz se alza en pleno puerto de la localidad de Corral. Se terminó de construir en 1678. Foto de Dentren, Wikimedia Commons.

Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemus, en Valdivia, Chile:

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El castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemus también pertenece al sistema de fuertes de Valdivia. Los cañonazos que se disparaban desde este fuerte se cruzaban con los que se disparaban desde la isla Mancera que se ubica en medio de la desembocadura del río Valdivia. Los gobiernos de España y Chile aportaron fondos en 1992 para las obras de restauración del Monfort de Lemus con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América. En la actualidad, el sistema de fuertes de Valdivia, junto con el parque Oncol y el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwandter. Foto de Valo3, Wikimedia Commons.

Fortaleza del Real Felipe, en Callao, Perú:

Castillo del Real Felipe Perú

El castillo del Real Felipe de Callao es la mayor estructura militar construida por los españoles en América. Se levantó en el siglo XVIII para proteger el puerto de la constante amenaza de piratas y corsarios de potencias enemigas. Su papel fue importante en el proceso de independencia, pues protagonizó varios hechos de armas. Así, en 1816 el corsario irlandés Guillermo Brown, al servicio de Argentina, bombardeó la fortaleza, pero fue rechazado cómodamente. En 1819 Thomas Cochrane, al servicio de la armada chilena, fue rechazado. En 1821 el coronel José de La Mar la entregó y se unió a los independentistas al ver las dificultades que debía enfrentar. En 1824 fue tomada por el oficial español Rodil y Campillo, que resistió tras la Capitulación de Ayacucho hasta enero de 1826, al darse cuenta definitivamente de que la ayuda de España no iba a llegar nunca. Durante el periodo poscolonial sufrió distintos avatares y cambios de nombres, e incluso estuvo a punto de ser reducido a escombros por el ejército chileno en la Guerra del Pacífico. Actualmente aloja el Museo del Ejército. Foto de http://limaperuestilo.blogspot.com/.

Fuerte de San Diego, en Acapulco, México:

Fuerte San Diego

El fuerte San Diego, en Acapulco, fue construido en el primer tercio del siglo XVII en contestación a los ataques de piratas. El puerto era objetivo porque en él atracaba el Galeón de Manila tras atravesar el Océano Pacífico. Durante el siglo XVIII se realizaron modificaciones y se actualizó la traza y equipo y se dice que en su interior podían refugiarse unos 2.000 soldados con víveres y agua para resistir un año. Cuenta Wikipedia que «durante la Independencia, José María Morelos lo tomó en 1813 durante un asalto nocturno ... Se dice que allí nació la célebre frase: !Viva España, hermana, mas no dominadora de América!» El fuerte alberga hoy el museo histórico de la ciudad. Captura tomada de Google maps.

Epílogo

La principal preocupación estratégica de España en el Pacífico era la enorme cantidad de kilómetros que debían defender de incursiones piratas y de otras potencias, algo que mediante las defensas terrestres nunca pudieron evitar completamente, como sí ocurrió en Cartagena de Indias y el Caribe. Por ese motivo de forma recurrente se lanzaban expediciones y se otorgaban patentes de corso que pretendían franquear los Mares del Sur.

Sería durante las luchas emancipadoras cuando estas posiciones defensivas jugarían un rol más destacado, aunque no bastaron para vencer a las fuerzas independentistas chilenas y de otros lugares de América. Así, los españoles lograron defender sus colonias con éxito de los peligros externos a lo largo de 300 años, pero no habían previsto ninguna medida similar para afrontar los peligros del interior…

Más información sobre fuertes españoles por el mundo:

→ Fortalezas españolas en Europa

→ Fortalezas españolas en África

→ Fortalezas españolas en Oceanía

→ Fortalezas españolas en América (parte I)

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Fortalezas españolas en América (parte I)

17 de enero de 2012 por Paco Almádena · América, Cuba, Estados Unidos, Historia, México, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Turismo, Viajes

Una vez repasadas las fortalezas que construyó, restauró o modificó España en Europa, África y Oceanía, ahora llega el turno a las fortalezas edificadas en América. Se pueden contar docenas de fuertes españoles que salpican América en forma de V desde San Agustín (Florida) hasta Colonia Sacramento (Uruguay) por el lado Atlántico, y del complejo defensivo Valdivia (Chile) hasta el fuerte Nootka (Vancouver, Canadá) por el lado Pacífico. Tan ingente cantidad de fuertes y castillos construidos por las autoridades españolas en América pasa muchísimas veces desapercibida debido al silencio que hay en torno al tema de las viejas colonias, a pesar incluso de que a menudo se encuentran estas obras españolas de fortificación entre la selecta lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y que países como Estados Unidos las aprecian por la entidad que confieren a su propia historia.

Por otro lado, precisamente, esa enorme cantidad de estructuras defensivas obliga a seleccionar una pequeña muestra –hemos elegido 12– lo bastante ilustrativa para ser conscientes del trabajo, la constancia y la importancia que siempre había tenido para España su presencia en América. De lo contrario, resultaría demasiado ambiciosa para un espacio modesto como 2.0 Viajes la recopilación completa de todos los fuertes y castillos.

Fortalezas españolas en América (I):

Los criterios de selección que hemos escogido se basan en la importancia histórica, el reconocimiento internacional en cuanto a su valor tradicional y su valor geoestratégico y comercial. De las 12 fortalezas seleccionadas para ilustrar las obras de fortificación de España en el Nuevo Mundo, en esta entrada abarcaremos seis de ellas, que se encuentran en el lado Atlántico y que recorren el continente desde Estados Unidos (San Agustín), hasta Nicaragua, pasando por las islas del Caribe. Estos son:

Castillo de San Marcos, en San Agustín, Florida:

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La planta en estrella es similar a la del Fuerte de L'Aquila, del que ya hablamos en la entrada sobre castillos españoles en Europa, aunque la construcción de la traza de piedra de este fuerte es posterior: 1672. La región era muy codiciada por los británicos, que montaron diversos asedios e intentaron tomar al asalto la ciudad de San Agustín en 1702 y 1740, aunque afortunadamente sin éxito. San Agustín, ciudad desde la que partía parte de la Flota de Indias con el cargamento de metales preciosos y manufacturas, tenía una importancia estratégica enorme, al igual que Cartagena de Indias, que también fue asaltada en la guerra de 1739-1748 entre España y Gran Bretaña. Los estadounidenses, que tienen un gran apego por su historia y por las cosas que otorgan antigüedad a su país, no dudaron en incluir este fuerte español en el U.S. National Register of Historic Places (1966) y es uno de los más antiguos Monumentos Nacionales de Estados Unidos (fue designado Monumento Nacional muy temprano, en 1922). Además, las autoridades aún izan la bandera española de los territorios de ultramar, de campo en blanco con el aspa de San Andrés (la bandera de Florida, por cierto, tiene los mismos elementos heráldicos). Foto de National Park Service, Wikimedia Commons.

Fortaleza Ozama, en Santo Domingo, República Dominicana:

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La fortaleza Ozama se encuentra en Santo Domingo, la capital de República Dominicana y forma parte del conjunto de la ciudad colonial, que pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1990. Construida entre 1502 y 1508 por los primeros colonos españoles en La Española, tanto el aspecto como las proporciones medievales hacen que la fotografía ilustre algún lugar de Europa y no de América. El castillo de Ozama tiene el reconocimiento de ser la construcción colonial más antigua de América. Foto de EdwinCasadoBaez, Wikimedia Commons.

Castillo de los Tres Reyes de El Morro, en La Habana, Cuba:

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Otro de los Patrimonios de la Humanidad de la Unesco de factura española, el Castillo de los Tres Reyes del Morro se encuadra dentro de la denominación «Ciudad vieja de La Habana y su sistema de fortificaciones», en la que también se incluye el castillo de San Salvador de la Punta (justo enfrente en la boca de la bahía) y el Fuerte de San Carlos de La Cabaña, que es la mayor construcción militar levantada por los españoles en América. A lo largo de los cuatro siglos de presencia española en Cuba, el Fuerte de los Tres Reyes de El Morro sirvió para combatir a piratas, corsarios y bucaneros y a poderosos enemigos como Gran Bretaña. Foto de Anthony R. Picciolo, Wikimedia Commons.

El Fuerte de San Felipe del Morro, en San Juan, Puerto Rico:

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Al norte de la ciudad de San Juan, en la isla de Puerto Rico, se encuentra el impresionante fuerte de San Felipe del Morro. Desde 1993 está declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco bajo la denominación de la Fortaleza y el Sitio Histórico Nacional de San Juan en Puerto Rico, lo que significa una importante fuente de ingresos del turismo. También se realizan exposiciones de objetos y tradiciones coloniales. En 1595, Francis Drake fracasó en su intención de entrar en la Bahía de San Juan; en 1625, una poderosa expedición holandesa formó asedio al Morro, pero finalmente fueron rechazados, no sin antes incendiar y saquear San Juan a fondo. En 1797, 7.000 ingleses al mando de Ralph Abercromby sufrieron en San Juan una dura derrota ante el capitán general Ramón de Castro, que defendió la ciudad a la perfección. Foto de Mtmdfan, Wikimedia Commons.

Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz, México:

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La última resistencia de las tropas españolas en México durante el proceso de Independencia tuvo lugar en el fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz, que fue el primer asentamiento español y, por ende, europeo en la América continental. Veracruz simboliza así el alfa y el omega del dominio español en México (1519-1821), aunque la guarnición española resistió hasta 1825. El fuerte se comenzó a construir en 1535 para 33 años después ser testigos de la batalla naval entre Francisco Luján y los piratas Drake y Hawkins, que fueron derrotados. Durante tres largos siglos, este fuerte protegió los intereses comerciales españoles con éxito y sirvió de puerto de escala a la Flota de Indias en su viaje de vuelta anual hasta Sevilla, pasando por La Habana. Foto de Gengiskanhg, Wikimedia Commons.

Castillo Inmaculada Concepción, en el rio San Juan, Nicaragua:

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En la orilla sur del gran río San Juan, en Nicaragua, se alza el magnífico castillo de la Inmaculada Concepción. Se construyó entre 1673 y 1675 con el objetivo de detener los ataques piratas que subían por el río San Juan hasta el gran Lago de Nicaragua, en cuyas orillas se encontraba la próspera ciudad de Granada. En 1762, una fuerza combinada de británicos y zambos mosquitos atacaron por tierra el fuerte que resistió durante 6 días los virulentos asaltos ingleses gracias al valor y el esfuerzo de Rafaela Herrera, la hija de José de Herrera y Sotomayor, el jefe de la guarnición, que falleció durante los ataques. El castillo se encuentra en la lista del patrimonio histórico de Nicaragua. Foto de DiverDave, Wikimedia Commons.

La segunda parte sobre las fortalezas españolas en América se publicará el próximo viernes 20 de enero…

Más información de castillos españoles por el mundo:

→ Fortalezas españolas en Europa

→ Fortalezas españolas en África

→ Fortalezas españolas en Oceanía

→ Fortalezas españolas en América (parte II)

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Fortalezas españolas en Oceanía

13 de enero de 2012 por Paco Almádena · Cultura, Curiosidades, Historia, Islas Filipinas, Marianas, Oceanía, Turismo, Viajes

En esta entrada vamos a recopilar una serie de castillos que se encuentran en diferentes puntos de Oceanía, donde hubo presencia española en lugares que hoy hemos olvidado, a veces incluso insospechados. El ejemplo típico es Taiwán, donde se fundó la colonia de Santísima Trinidad, que defendía el fuerte San Salvador, el cual sería destruido por los nativos. En cualquier caso, es en Filipinas donde se conservan más muestras de aquellas lejanas fortalezas españolas y algunas de ellas realmente quitan el aliento.

Fortalezas españolas en Oceanía:

Las tres fortalezas españolas que hemos seleccionado en Oceanía son el fuerte de San Pedro, en Cebú, el Fuerte de Santiago, en Manila –ambos ubicados en Filipinas–, y el fuerte de Nuestra Señora de la Soledad, en la isla de Guam (donde también se encuentra el modesto fuerte de Santa Águeda, una simple batería con tres piezas artillería):

El fuerte de San Pedro, en Cebú, Filipinas:

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Aunque las fechas de construcción del fuerte de San Pedro de Cebú son inciertas, con toda seguridad se puede afirmar que se inició en el siglo XVI, pudiéndose datar la estructura de piedra entre los años 1630-1631. La puerta principal, en la fotografía, data de 1738: en ella está grabado en piedra el escudo de Castilla y León, que aún se ve con total claridad. Este fuerte defendió la isla de Cebú de diversos ataques de piratas de origen islámico que tenían permitido realizar incursiones de saqueo sólo sobre suelo infiel –contra suelo no islámico para mayor precisión. Foto de Ramirez72, Wikimedia Commons.

Fuerte de Santiago, en Manila, Filipinas:

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Sin duda se trata de uno de los más impresionantes que construyeran las autoridades españolas en las tierras del Pacífico. El Fuerte de Santiago, en Manila (la capital de Filipinas), fue ordenado construir por el conquistador Miguel López de Legazpi en 1571 en el mismo lugar en el que se encontraban los restos de unas empalizadas de un jefe islámico local a quien derrotó Martín de Goiti costándole la propia vida. La estructura de piedra comienza a construirse en 1590, bajo los designios del gobernador gallego Gómez Pérez Dasmariñas. El Fuerte de Santiago, también con el escudo de Castilla y León grabado en su entrada, guardó el puerto de comercio de especias más importante del imperio español durante más de tres siglos, hasta que las Islas Filipinas les fueran transferidas a EE.UU. en 1898. La estructura sufrió terribles daños durante la Segunda Guerra Mundial, pero en la actualidad se encuentra completamente restaurado. Foto de BrokenSphere, Wikimedia Commons.

Fuerte de Nuestra Señora de la Soledad, en Guam, Estados Unidos:

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Guam, conocida antiguamente en español como Guahán o Guaján, es una isla de unos 550 km² perteneciente al archipiélago de las Marianas, que fue dominio de España hasta 1898. Guam fue una de las últimas colonias que se perdieron en la Guerra del 98 contra Estados Unidos, aunque no hubo combates: la escasa guarnición permanente española –entre 30 y 50 hombres– no tenían ninguna oportunidad de vencer a los acorazados e infantes de marina del comodoro Dewey. A la defensa de la isla contribuían el fuerte de Nuestra Señora de la Soledad –en la foto–, y la modesta batería de tres cañones de Santa Águeda, que dispone de unas excelentes vistas de la bahía de Agaña (la capital, hoy conocida como Hagåtña). Ambas construcciones son del siglo XIX. Foto tomada de caxigalinas y este de Guam-OnLine.com

Epílogo

Ya hemos repasado algunos de los fuertes que construyó España en los continentes de Europa, África y Oceanía. La próxima entrega de 2.0 Viajes versará sobre los fuertes españoles erigidos en tierras americanas, de lejos los más fascinantes e imponentes de todos los territorios y que fueron erigidos para poder defender con éxito un territorio muy amplio defendido por un muy pequeño número de tropas.

Más información sobre fuertes españoles por el mundo:

→ Fortalezas españolas en Europa

→ Fortalezas españolas en África

→ Fortalezas españolas en América (parte I)

→ Fortalezas españolas en América (parte II)

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Fortalezas españolas en África

10 de enero de 2012 por Paco Almádena · África, Argelia, Ceuta, Kenia

En África se pueden distinguir tres interesantes fortalezas de factura española, aunque existen bastantes más. A priori las más próximas en historia y kilómetros son la de Melilla, la del Peñón de Vélez de la Gomera o la del Peñón de Alhucemas, aunque las fortificaciones españolas en el norte de África se extienden hasta Hammamet y la isla de Djerba, dos enclaves que se ubican en Túnez.

En cualquier caso, la cuestión de las fortalezas de África roza en ocasiones un matiz que conviene tener presente a la hora de adentrarse en un mundo que es esencialmente de naturaleza militar: algunas de las fortalezas se erigieron en territorios que antes o después fueron gobernados por portugueses, pero se erigieron en un momento en el que la corona de Portugal había recaído en el rey Felipe II y sus sucesores, un periodo que comprende desde el año 1580 hasta 1640. Así ocurre, por ejemplo, con el Fuerte Jesús (1593) de Mombasa (Kenia), que el año pasado fue incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Otra de las más famosas fortalezas portuguesas en África, también Patrimonio de la Humanidad, es el Fuerte de Mazagán (Marruecos), en el cual participó el arquitecto español Juan de Castillo –el único que ha participado en la construcción de cinco monumentos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco–, aunque se considera portugués al haberlo construido a la órdenes del monarca luso y para su imperio. En esta entrada solamente trataremos del Fuerte Jesús, pues el de Mazagán ya fue explicado en la entrada sobre Juan de Castillo.

Fuertes españoles en África:

Las tres fortalezas españolas en África que hemos seleccionado son la Ciudadela de la Santa Cruz, las Murallas Reales y el Fuerte de Jesús.

Ciudadela de la Santa Cruz, en Orán, Argelia:

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Esta ciudadela, proyectada y construida por el conde Álvarez Silva de Santa Cruz, se ubica a casi 400 metros de altitud en el monte Murdjadjo y constituye el mayor atractivo turístico de Orán. La región fue tomada por tropas españolas al mando del cardenal Cisneros a comienzos del siglo XVI, momento en que estos dominios se conocían como el Oranesado. Durante tres siglos se asentó la presencia española en la ciudad, aunque hubo algunos años de gobierno otomano entre 1708 y 1732, hasta que finalmente fue cedida a los otomanos de nuevo en el año 1793. En 2009, esta imponente fortaleza de Santa Cruz de Orán fue declarada Monumento Nacional de Argelia. Foto de Mecifi, Wikimedia Commons.

Las Murallas Reales, Ceuta, España:

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Como importante ciudad estratégica en la boca del Mediterráneo, Ceuta fue siempre una población tan codiciada como amurallada. De hecho existen lienzos desde la época de dominación bizantina, que duró hasta el siglo VIII. Los portugueses tomaron la ciudad en 1415 y modernizaron estructuras defensivas de los musulmanes haciéndolas más bajas y robustas para resistir los ataques con la moderna artillería. Por su parte, los españoles comenzarían a edificar un segundo cinturón de murallas tras el foso ya en el siglo XVII. En 1694, Muley Ismail I, el hermano del fundador de Marruecos –Mulay Rashid–, levantó un asedio a Ceuta que duraría 33 años, y que sería complementado por mar por las flotas inglesa y holandesa en el contexto de la Guerra de Sucesión española, aunque la plaza finalmente resistió. Ya en el siglo XVIII se le daría al complejo defensivo su aspecto actual, con tres líneas defensivas para hacer Ceuta inexpugnable. Conjunto monumental desde 1985, las Murallas Reales fueron postuladas para engrosar la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, objetivo que aún no se ha cumplido. Foto del Baluarte de la Bandera de User:DMY, Wikimedia Commons. Se puede visualizar este reportaje para conocer con más detalle la historia de estas murallas: http://www.youtube.com/watch?v=IR_Ggfufufw

Fuerte de Jesús, en Mombasa, Kenia:

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Aunque la Unesco no menciona por ningún lado la iniciativa y participación españolas en la construcción de este fuerte, lo cierto es que fue el rey Felipe II quien ordenó erigirlo para proteger las rutas comerciales hacia el Oriente y las posesiones de la corona en unas latitudes esencialmente hostiles. El arquitecto italiano Giovanni Battista Cairatti, a quien Portugal le había asignado como destino los territorios en el Índico, fue el encargado de proyectar el fuerte y realizar las obras. Cambió de manos entre las distintas potencias occidentales una decena de veces hasta que los británicos se apoderaron de él definitivamente. El fuerte fue incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2011. Foto de Zeljko, Wikimedia Commons.

Epílogo

Ya vistos algunos de los fuertes que España construyó en África, la próxima entrega versará sobre los fuertes españoles en Oceanía, donde aventureros vascos y gallegos lograron garantizar un rico comercio de especias y de seda durante más de tres siglos gracias a los sistemas defensivos que lograron desarrollar en un corto periodo de tiempo.

Más información sobre fuertes españoles por el mundo:

→ Fortalezas españolas en Europa

→ Fortalezas españolas en Oceanía

→ Fortalezas españolas en América (parte I)

→ Fortalezas españolas en América (parte II)

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Fortalezas españolas en Europa

4 de enero de 2012 por Paco Almádena · Europa, Francia, Italia, Países Bajos

A menudo en España se desconoce la historia y las grandes gestas de hombres que podrían ser de gran utilidad para un imaginario colectivo que parece vacío de valores. Las obras de esos españoles –que podrían llegar a representar una cesta de valores muy positivos, basadas en el esfuerzo, la constancia y el trabajo– aún permanecen hoy en día para admiración de todos. Los logros de aquellos hombres son equivalentes a los de los antiguos héroes helénicos, que tan lejos condujeron a su civilización, pues cumplían la función de dechados sociales y culturales esencialmente exitosos, aunque castigados oportunamente por sus excesos.

Hemos querido rendir un homenaje a los logros de la civilización española en el pasado con la recopilación de castillos que se construyeron casi por todas las partes del globo terráqueo. Esta serie que comenzamos se llama «Fortalezas españolas por el mundo» y en la primera entrega nos centraremos en seis de los fuertes levantados por los españoles en el continente europeo:

Castillos españoles en Europa

En el continente europeo, fuera de las actuales fronteras, España construyó, remodeló, reconstruyó y mejoró decenas de fuertes. La mayoría se encuentran en territorio italiano, aunque también se pueden encontrar ejemplos en Francia y en Países Bajos. En esta entrada hemos decidido recoger siete de ellos, magníficos y en muy buen estado de conservación:

«Forte Spagnolo», en L’Aquila, Italia:

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El fuerte de L'Aquila, en la localidad homónima, que es capital de la región de los Abruzos, se terminó de construir en 1549. Explicaba el periódico El Mundo, con motivo del fatídico terremoto de 2009, que «los expertos coinciden en calificarla de joya de la arquitectura militar del Renacimiento», por su resistencia y solidez. El ingeniero español Pedro Luis de Escrivá diseñó los planos de esta maravilla, en cuya entrada continúa grabado el escudo de Carlos I de España. Foto de LIAP, Wikimedia Commons.

Castillo del Huevo, en Nápoles, Italia:

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Se trata del castillo más antiguo de Nápoles y por lo tanto uno de los más alterados desde su creación, habida cuenta de las frecuentes disputas por la ciudad. Fue Alfonso V de Aragón quien realizó enormes esfuerzos por reformarlo en el siglo XV, pero sucesivas guerras hasta que cayera otra vez bajo el control de los aragoneses mermaron su capacidad defensiva. El rey Fernando II de Aragón, el famoso Fernando el Católico, realizó una serie intensiva de reformas que le otorgaron el aspecto actual. Foto de cavorite, Wikimedia Commons.

Il Castello, en Lipari, Sicilia:

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Se encuentra en la isla de Lipari, en el archipiélago Eolio, que se sitúa entre Italia y Sicilia. Lipari fue atacada y saqueada por Barbarroja en 1544, lo que provocó que la población abandonara la isla. Carlos I de España, que era rey del archipiélago, ordenó levantar un muro y otorgó grandes beneficios fiscales a los habitantes para que fuese repoblada rápida y eficazmente. Más tarde, las islas pasaron a formar parte del Reino de las Dos Sicilias. Foto de Herandar, Wikimedia Commons.

Castillo de Castelsardo, en Cerdeña, Italia:

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Situada en el promontorio rocoso de la ciudad de Castelsardo, este castillo se denominó durante el siglo XVI Castel Aragonese, debido al impulso que recibió de la corona aragonesa para la reconstrucción, reforma y reforzamiento de los lienzos y bastiones del castillo. Foto de Stahlkocher, Wikimedia Commons.

Fortaleza de Salses, en Rosellón, Francia:

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Este impresionante castillo ubicado en el Rosellón francés fue erigido –sobre los restos de una fortaleza albigense– entre 1497 y 1503 por un arquitecto castellano de apellido Ramírez, quien quiso trasladar la filosofía defensiva castellana a las recién conquistadas tierras del Rosellón. El castillo jugó un importante papel en las Guerras entre Carlos I de España y Francisco I de Francia y posteriormente durante la gran contienda europea conocida como la Guerra de los Treinta Años, tras la que los españoles hubieron de cederla en virtud de los acuerdos alcanzados en el tratado de los Pirineos, en 1659. Foto de Groumfy69, Wikimedia Commons.

Castillo del Castellet de Perpiñán, Francia:

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Esta fortaleza que guarda ciertas similitudes con el estilo morisco se construyó hacia 1368 por encargo del rey Juan I de Aragón. Formaba parte de las murallas de Perpiñán haciendo las funciones de puerta y de baluarte defensivo. Más adelante, Carlos I reforzó las estructuras defensivas del complejo y en 1642 hizo lo propio el marqués de Vauban, genial arquitecto militar francés. En el siglo XX, el cinturón de murallas de la localidad fue derribado, pero se conservó el Castellet por su belleza y características únicas. Actualmente es la sede del Museo Catalán de las Artes y Tradiciones Populares. Foto de Sts, Wikimedia Commons.

Fortaleza de Naarden, en Holanda Septentrional, Países Bajos:

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La ciudad de Naarden se rebeló en 1572 contra las autoridades españolas en Flandes, algo que la corona no estaba dispuesta a consentir. Las tropas españolas consiguieron un tiempo después conquistar la ciudad y sofocar la revuelta. Entonces se decidió derrumbar los antiguos muros de la ciudad y reconstruir Naarden y su sistema de defensas. Los españoles construyeron en Naarden una de las fortalezas que mejor se conservan en los Países Bajos y que constituyen el arquetipo de construcción defensiva de los siglos XVI y XVII, en forma de estrella para disponer del mayor número de ángulos de tiro contra el enemigo. Foto de Kliek, Wikimedia Commons.

Breve epílogo a las fortalezas españolas en Europa

Existen muchos más castillos españoles en Europa, aunque nos hemos limitado a seleccionar una pequeña fracción de ellos, los más representativos. Además, España desarrolló en su intensa política internacional un enorme esfuerzo defensivo en todos y cada uno de sus territorios con el objeto de proteger sus dominios de los constantes ataques e incursiones que realizaban sus cada vez más numerosos enemigos. En las próximas entradas de 2.0 Viajes realizaremos sendas reseñas de las fortificaciones españolas en África y Oceanía y en América, donde más se desarrolló e invirtió en arquitectura militar.

En este foro de historia militar se pueden ver otros muchos ejemplos de fortalezas españolas en Europa. Sobre el fuerte de L’Aquila en particular se puede acudir al citado artículo de El Mundo para encontrar algo más de información sobre el terremoto de 2009 y las opiniones de algunos expertos respecto de la solidez de la construcción.

Más información sobre fuertes españoles por el mundo:

→ Fortalezas españolas en África

→ Fortalezas españolas en Oceanía

→ Fortalezas españolas en América (parte I)

→ Fortalezas españolas en América (parte II)

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Isla de Lastovo (II): localidades y playas

3 de enero de 2012 por Paco Almádena · Croacia, Europa, Naturaleza, Ocio, Religión, Turismo, Turismo Rural, Viajes

Muchos viajeros que visitan Croacia por primera vez eligen la ruta Split – Dubrovnik – islas del mar Adriático, entre ellas Lastovo. Sin duda islas como Korčula, que antaño regía administrativamente a Lastovo, Hvar, Šolta, Brač y Vis se han convertido en un destino turístico de primer orden tras de la Guerra de los Balcanes. Y lo merecen: todas preciosas, todas como una estampa atrapada en el tiempo.

Ya hablaremos de ellas, pero de momento ocupa nuestra atención la isla de Lastovo. En la entrada anterior hablamos de la localidad de Lastovo, centro de la isla, y del Parque Natural del Archipiélago de Lastovo. Ambos componen los mayores atractivos turísticos de la ínsula, aunque no son los únicos, pues en cada rincón se esconde una estampa curiosa. Y es que en la isla, además de la capital, Lastovo, hay otras cuatro localidades, tan minúsculas como encantandoras:

  • Ubli: se encuentra al suroeste de la isla, en el interior de la bahía de  Velo Lago, a no más de 10 km de Lastovo. Desde la antigüedad, la bahía de Velo Lago fue un refugio natural donde recalaban los barcos a los que les sorprendía la noche o la galerna. Hoy es uno de los puntos desde el que parten los barcos que unen la isla con el continente: desde Split hay una línea regular de transbordadores y catamaranes que llegan hasta este lugar. Hay distintos horarios en invierno y en verano para los barcos que unen la isla con el continente. Además de ser el punto más cercano desde el continente, de Ubli también parten los autobuses que van hacia Lastovo. En Ubli se encuentra una interesante iglesia que data del siglo XI: la iglesia de San Lucas.

El encanto está presente en todos los rincones. Foto de http://picasaweb.google.com/elinenberg, W. Commons.

  • Pasadur : ubicada al noroeste de la isla y al norte de la bahía de Velo Lago, se trata de un pequeño conjunto de casas pintorescas a resguardo de las inclemencias del tiempo en su pequeña bahía natural. Pasadur y Ubli están separados por apenas 3 km de distancia. Puesto que Ubli y Pasadur comparten la misma bahía, los barcos llegan a ambas localidades, con diferentes líneas de ferry y catamaranes que conectan Pasadur y Ubli con Dubrovnik y Split.
  • Skrivena Luka o Portorus: al sur de la isla, a unos 7 km de Lastovo. También se levanta en el interior de una pequeña bahía que sirve de refugio natural para los navegantes. En el cabo Struga, uno de los brazos de la bahía, se levanta un faro que data de 1839 y que es de los más antiguos en funcionamiento del Adriático. Junto a Skrivena Luka se ubica un camping tradicional dotado con todos los servicios.
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El cabo de Struga con su faro del siglo XIX. Foto de Björn Ehrlich, Wikimedia Commons.

  • Zaklopatica: otra pequeña localidad que se puede visitar en transbordador o catamarán desde Lastovo.

Además de las poblaciones, en Lastovo hay un lugar realmente curioso: un búnker para submarinos que está muy disimulado con el paisaje. Esta antigua dársena de submarinos se encuentra abandonada en la actualidad, aunque fue un lugar de intensa actividad militar durante la Segunda Guerra Mundial. En el vídeo inserto a continuación se puede apreciar con bastante detalle la configuración del búnker submarino.

Playas de Lastovo

Aunque es una pequeña isla del Adriático, Lastovo tiene una costa muy variada en la que se intercalan las playas de guijarros o piedras con las playas de suave arena. Las más comunes son las pequeñas playas de arena que presentan las cuatro localidades ya descritas, pero la ribera de una de las pequeñas islas que componen el archipiélago tiene playas de arena, la isla de Saplun. San Miguel (Mihajlo) es otra de las mejores playas.

Más información sobre la isla de Lastovo:

→ Isla de Lastovo (I): Lastovo y su parque natural

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Isla de Lastovo (I): Lastovo y su parque natural

29 de diciembre de 2011 por Paco Almádena · Croacia, Europa, Naturaleza, Turismo, Turismo Rural, Viajes

En la penúltima entrada de 2.0 Viajes expusimos las posibilidades turísticas de la isla de San Martín, en el Caribe, y su paradisíacos parajes y playas. Parece que el tópico de lo paradisíaco sólo existe lejos del Viejo Continente, bien en América o bien Oceanía, con esas islas de aguas cristalinas, playas claras y sabor intenso. Sin embargo, los lugares paradisíacos no son para nada ajenos a al Viejo Continente, y un buen ejemplo de ello es la isla de Lastovo, en Croacia. Hoy comenzamos una serie de dos posts sobe esta isla. En el primero hablaremos de la localidad de Lastovo y del Parque Natural de Lastovo, los principales atractivos turísticos de la isla.

Lastovo

Ubicación de Lastovo, en el Mar Adriático (Google maps).

Habitado por no más de 500 personas, la impresión que entre los viajeros suscita el pueblo de Lastovo es la de trasladarse a tiempos pasados, ya que la mayoría de sus edificios corresponden a las épocas medieval, renacentista y barroca. Aunque se trata de una minúscula localidad, el patrimonio de Lastovo es abundante y de gran valor histórico.

De la arquitectura religiosa de Lastovo el edificio más relevante es la iglesia de los santos Cosme y Damián –se la conoce directamente como la catedral de Lastovo– que fue construida a lo largo del siglo XIV. En su interior hay un tesoro de incalculable valor: unos frescos conocidos como «Pieta» pintados en 1545 por un artista veneciano anónimo, pero que reflejan en toda su dimensión el alcance artístico de la metrópoli italiana. Otro de los edificios religiosos de la localidad es la iglesia de San Blas de Sebaste, erigida en el siglo XII, que está rodeada por una muralla y una torre. A pesar de ser dos edificios de ingente valor arquitectónico, la iglesia más interesante es la de Santa María, del siglo XIV. En otros pueblitos de la isla también se esconden iglesias muy curiosas e interesantes –como la de San Lucas, en Ubli.

Lastovo

El corazón de Lastovo. Foto de Björn Ehrlich, Wikimedia Commons.

La seña de identidad del pueblo de Lastovo es sin duda su arquitectura. Todavía se conservan numerosos edificios del Renacimiento, todos rematados con sus peculiares chimeneas redondas que los lugareños cononcen como «fumari». Este tipo de chimeneas cilíndricas dicen que recuerda a los minaretes de las mezquitas, aunque se empezaron a construir a lo largo del siglo XVII, sin que exista constancia de la influencia turca o musulmana en general. Todos los edificios renacentistas de Lastovo están construidos en piedra y responden al método urbanístico tradicional de Croacia, por lo que el viajero experimenta la sensación de viajar al pasado.

Entre el 10 de febrero y el 17 de marzo se celebra el Poklad, una especie de carnaval típico de Lastovo, en el que fabrica una muñeca de trapo que se llena de carbón y a la que se le pone un cigarrillo y que es lanzada como en tirolina por una cuerda que va desde una de las colinas hasta el pueblo a lo largo de más de 300 metros de diagonal. Aunque se trata una celebración típica, no tiene carácter turístico y se considera una horrible grosería tomarse frívolamente el Poklad.

Parque Natural de Lastovo

Parque Natural del Archipiélago de Lastovo. Foto de Публикуется автором, Wikimedia Commons.

Hace 5 años, el gobierno croata convirtió el archipiélago de Lastovo en parque natural por su valor ecológico y por su bien conservado hábitat en el contexto del mar Adriático. El Parque Natural del Archipiélago de Lastovo, pues ese es su nombre oficial, se extiende a lo largo de más de 200 km² tanto por zona terrestre como por zona marina, aunque la mayor parte de su superficie corresponde al área marina –esta comprende unas 44 islas y arrecifes rodeados de unas aguas azules tan nítidas y despejadas que recuerdan a las del mar Caribe. La conjunción de pequeñas islas y de un mar tan claro y puro convierte a Lastovo, y también a otras islas croatas cercanas, en el Caribe europeo. Solamente se puede añadir que el parque en su conjunto constituye una de las zonas mejor conservadas del Adriático, con unos paisajes y variedad biológica que cristalizan en una belleza natural única. Parece mentira que en Europa aún sigan existiendo paraísos naturales de estas características –sin contar las islas griegas, que, sin embargo, están tan masificadas que su encanto como paraíso mediterráneo y privilegio de unos pocos prácticamente ha desaparecido–, pero lo cierto es que aún existen y compañías turísticas especializadas en viajes de cruceros cada vez trabajan más estas islas y las costas de Croacia.

Split está a solo 3 horas en barco

Solamente tres horas de viaje en barco separan Lastovo de Split, lucero del Adriático. En esta ciudad se encuentra el palacio del emperador romano Diocleciano, que se convirtió en Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1979, junto con el casco antiguo de la ciudad. Otros sitio ineludible de Split es la plaza Narodni, donde se ubican el palacio Agubio y el palacio Papalic –el más acabado ejemplo del arte gótico de la ciudad. El lector puede encontrar más información de esta increíble ciudad croata en la Guía de viaje de Split de 2.0 Viajes.

Para encontrar más información sobre Lastovo, el lector puede visitar la página de turismo en Lastovo (en inglés).

Más información sobre la isla de Lastovo:

→ Isla de Lastovo (II): localidades y playas

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San Martín (III): la ciudad de Philipsburg

26 de diciembre de 2011 por Paco Almádena · América, Isla de San Martín, Ocio, Turismo, Viajes

Aunque la ciudad que en general ofrece más posibilidades al visitante es Marigot, Philipsburg también tiene cierto atractivo. Sin ir más lejos es en este enclave donde fondean los cruceros que recorren el Caribe, parece que por la posibilidad de comprar joyas a precios bajos gracias a la exención de impuestos. Teniendo en cuenta las mismas recomendaciones que se expresaron en la anterior entrada sobre la Isla de San Martín, Philipsburg no ofrece una experiencia diferente con respecto a Marigot. Ambas son como las caras de una misma moneda, inseparables: juntas tienen el mismo valor, separadas ninguno.

Philipsburg

Aunque los holandeses alcanzaron la isla en 1631 y se instalaron en ella dos años después, no será hasta 1735 cuando el asentamiento experimente un notable desarrollo, bajo el gobernador de origen escocés John Philips. Él fue el responsable de la implantación de modernas técnicas de sembrado y cosecha en la isla y por eso se le considera el más distinguido prócer de la localidad, más aun que el fundador de la ciudad.

Al igual que Marigot, Philipsburg goza de la ventaja consumista que le ofrece un régimen fiscal que no grava al mercado minorista. Las calles más comerciales son Front Street y Back Street y han adquirido fama en los últimos años porque en ella se venden joyas y perfumes libres de impuestos. Al margen de la faceta comercial de la ciudad hay edificios históricos que tienen su belleza y simbolismo, como por ejemplo el palacio de Justicia (Courthouse), que se encuentra en Front Street. Además, la ciudad tiene dos fuertes:

  • El Fuerte Ámsterdam, que construyeron los colonos holandeses, fue tomado por las tropas españolas de Cadereyta, que reforzaron sus defensas para detener a los corsarios que actuaban contra los intereses españoles en el Caribe. Peter Stuyvesant, fundador de Nueva Ámsterdam –hoy la gran ciudad de Nueva York–, perdió una pierna en un intento de los holandeses por recuperar el fuerte.

  • El Fuerte Willem I (de Guillermo I) fue construido por los ingleses en 1801. Se llamó Fort Trigge hasta que fue reconquistado por los holandeses más tarde y finalmente abandonado en 1846. En la actualidad sólo quedan algunas trazas de paredes del fuerte.

Por otro lado está Sint-Maarten Park y Sucker Garden Salt Factory. En el primero, una especie de zoo, habitan individuos de numerosas especies de animales como loros, ocelotes y monos. La segunda es una reliquia de la industria decimonónica de la sal en la que se puede apreciar cómo era el proceso de producción desde la extracción hasta su transporte y venta.

Los objetos que alberga el Museo de Sint-Marteen, en el centro de Philipsburg, trazan un recorrido histórico de la isla, desde el momento en que estaba habitada por los indios arahuacos hasta la actualidad. El valor de este museo no pasa de lo anecdótico, aunque también se venden recuerdos relacionados con la historia de la parte holandesa de San Martín.

En resumen, Philipsburg es una visita ineludible, aunque es inseparable de Marigot. Para obtener más información y detalles sobre Philipsburg, el lector puede acudir a la página oficial de Turismo de la isla de San Martín.

Más información sobre San Martín:

→ San Martín (I): la isla caribeña que comparten dos naciones europeas

→ San Martín (II): la ciudad de Marigot

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