Acantilados infinitos

23 de octubre de 2012 por Paco Almádena · 1 Comentario · América, Australia, Aventura, Curiosidades, España, Europa, Francia, Islas Canarias, Oceanía, Patrimonio de la Humanidad, Perú, Venezuela

En costa o en tierra, los acantilados siempre constituyen imágenes sobrecogedoras para el ser humano. Sentarse sobre el borde mientras observamos cómo se precipita nuestro vértigo por sus paredes verticales, postrarnos ante las infinitas paredes que escamotean el horizonte, cautivarnos ante su magnitud violenta nos recuerda que no necesitamos salir al espacio exterior para aprehender nuestro tamaño en el universo. El saltador supersónico y estratosférico Felix Baumgartner que disparó las consultas de turismo espacial y la agencia de viajes online Destinia, que comercializa viajes espaciales, no gozarían de la misma repercusión mediática si todos meditáramos nuestro tamaño relativo ante los mayores acantilados del mundo.

Hay que reconocer que la redondez terráquea y las paredes de piedra cortadas verticalmente o a plomo no son paisajes equivalentes; pero, si no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita, entonces la mayoría nos conformaríamos con juzgar nuestro rol en el universo frente a los acantilados infinitos diseminados por las latitudes del Planeta. Como es natural, frente a un acantilado de estas dimensiones no es necesario plantearse sistemáticamente la proporcionalidad del hombre en el universo, porque desde antiguo sabemos que el hombre es la medida de todas las cosas, una circunstancia que permite limitar nuestra percepción de los acantilados al simple y sencillo deleite de los sentidos. Un deleite, por cierto, imborrable.

Acantilados de la isla de Baffin (Canadá):

Acantilados y glaciar de la isla de Baffin, la mayor de Canadá y la quinta del mundo. Foto de Ansgar Walk, Wikimedia Commons.

Acantilados del salto Ángel (Venezuela):

Acantilado de las cataratas Ángel, en el Parque Nacional de Canaima, considerado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1962. Foto de Yosemite, Wikimedia Commons.

Acantilados de Los Gigantes, en Tenerife (España):

Los acantilados de Los Gigantes en Tenerife presentan paredes verticales que varían entre los 300 y los 600 metros de altura. Los guanches llamaban a esta impresionante formación geológica «las Murallas del Infierno». Foto de Porao, Wikimedia Commons.

Acantilados de la catarata de Gocta (Perú):

Los acantilados de Gocta son uno de los destinos turísticos más visitados del Perú. La catarata de Gocta tiene el mérito de ser la décimo quinta del mundo por metros de altura (771 m.). Foto de Elemaki, Wikimedia Commons.

Acantilados de Bight Marine Park (Australia):

Los acantilados de Bight Marine Park se encuentran en el interior del Great Australian Bight Marine Park, cerca de Adelaide. Foto de Nachoman-au, Wikimedia Commons.

Acantilados de Zuytdorp (Australia):

Acantilados de Zuytdorp, en la costa occidental de Australia, se extienden a lo largo de 150 kilómetros. El nombre de Zuytdorp, holandés, proviene del nombre del barco de la Compañía de las Indias Orientales (VOC) que naufragó frente a ellos en 1712. Foto de Kevin (Flickr), Wikimedia Commons.

Acantilados de Étretat (Francia):

El famoso «ojo de aguja» de los acantilados de Étretat. Foto de Urban, W. Commons.

La naturaleza es como un niño: sus obras son el resultado de un capricho. Y en todos los acantilados infinitos que hemos recogido en esta entrada, podemos comprobar cómo, sin orden ni concierto, cada agente de la naturaleza trabaja libremente para dar a nuestros sentidos la sensación de disfrutar al máximo de unas caprichosas formas, todas irrepetibles, como obras de arte literarias.

En esta entrada hemos citado dos cataratas que se encuentran en distintos acantilados americanos. Próximamente hablaremos de las cataratas más admirables del mundo.

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